
Un periódico que ni en el nombre y precio tiene criterio, dice llamarse 1peso y cuesta tres pesos, y falta ver hasta cuando, porque su costo poco a poco ha ido aumentando.
Su estructura no es libre, ya que recae en el libertinaje de sus publicaciones, cada una de sus imágenes y redacciones; con adjetivos que a muchos alegran y a otros molestan. Pero no es culpa de sus trabajadores, pues de algún lado deben sacar para alimentar a sus familias, o mejor dicho en su tan sutil vocabulario “darles de tragar a su tracalada”.
Tampoco se juzga a quienes lo consumen, pues no es que carezcan de conocimiento, sino que se ven envueltos en una maraña barata de diversión, morbo y amarillismo.
La culpa es de los constructores y cabecillas de ese tipo de periódico, si es que se le puede llamar así; aunque parecería un insulto para quienes dignamente sí ejercen una labor profesional de comunicar.
Es verdad que el amarillismo vende y que existen periódicos que se dedican a ello, pero su vocabulario y formato es sangrientamente serio y le brindan respeto a quienes lo merecen y no ridiculizan con adjetivos a las victimas o personas afectadas.
Me atrevo a escribir esto porque también me reí del dolor ajeno, de los adjetivos que ridiculizaban a mis semejantes, disfrutaba de las imágenes excedidas de sangre y muertos.
Pero hace poco tome conciencia con un acontecimiento que me pareció deplorable – la muerte de una pareja de jóvenes que fallecieron brutalmente- la familia se encontraba desolada, pues no hay nada comparado con la perdida de un hijo.
Pero qué fue lo que hizo el de peso que cuesta 3 pesos, publicar un encabezado en doble sentido, tomar fotografías sin compasión ni respeto alguno del cadáver con sus expresiones de dolor.
Haciendo de algo serio, que requería de luto y respeto una nota más de sus grotescas paginas.
Imagínense como quedo la mente de quienes recordaban a este joven lleno de vida, sonriente y con sueños, al mirarlo destrozado por el accidente.
Señores… hay que reconocer los buenos trabajos, aquellos que no dañan a seres indefensos; el “1 peso” es un espejo que nos refleja como sociedad.
Muchos otros medios cubrieron el suceso con el respeto y la información debida.
El profesionalismo no esta en lo burdo y grotesco, sino en que tan ágil se es para respetar a las victimas y al mismo tiempo informar; ese si es un trabajo difícil y de verdaderos periodistas.
ATTE: Periodista
Su estructura no es libre, ya que recae en el libertinaje de sus publicaciones, cada una de sus imágenes y redacciones; con adjetivos que a muchos alegran y a otros molestan. Pero no es culpa de sus trabajadores, pues de algún lado deben sacar para alimentar a sus familias, o mejor dicho en su tan sutil vocabulario “darles de tragar a su tracalada”.
Tampoco se juzga a quienes lo consumen, pues no es que carezcan de conocimiento, sino que se ven envueltos en una maraña barata de diversión, morbo y amarillismo.
La culpa es de los constructores y cabecillas de ese tipo de periódico, si es que se le puede llamar así; aunque parecería un insulto para quienes dignamente sí ejercen una labor profesional de comunicar.

Es verdad que el amarillismo vende y que existen periódicos que se dedican a ello, pero su vocabulario y formato es sangrientamente serio y le brindan respeto a quienes lo merecen y no ridiculizan con adjetivos a las victimas o personas afectadas.
Me atrevo a escribir esto porque también me reí del dolor ajeno, de los adjetivos que ridiculizaban a mis semejantes, disfrutaba de las imágenes excedidas de sangre y muertos.
Pero hace poco tome conciencia con un acontecimiento que me pareció deplorable – la muerte de una pareja de jóvenes que fallecieron brutalmente- la familia se encontraba desolada, pues no hay nada comparado con la perdida de un hijo.
Pero qué fue lo que hizo el de peso que cuesta 3 pesos, publicar un encabezado en doble sentido, tomar fotografías sin compasión ni respeto alguno del cadáver con sus expresiones de dolor.
Haciendo de algo serio, que requería de luto y respeto una nota más de sus grotescas paginas.
Imagínense como quedo la mente de quienes recordaban a este joven lleno de vida, sonriente y con sueños, al mirarlo destrozado por el accidente.
Señores… hay que reconocer los buenos trabajos, aquellos que no dañan a seres indefensos; el “1 peso” es un espejo que nos refleja como sociedad.
Muchos otros medios cubrieron el suceso con el respeto y la información debida.
El profesionalismo no esta en lo burdo y grotesco, sino en que tan ágil se es para respetar a las victimas y al mismo tiempo informar; ese si es un trabajo difícil y de verdaderos periodistas.
ATTE: Periodista
Fotografía: Francisco Balderas
2 comentarios:
siiiii a mi no me gusta nada.. es muy malo
Es basura. Una versión miniatura de Por Esto!
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